De momento surgen en la cabeza de quien escribe éstas palabras 2 ejemplos. El primero de ellos Hugo Sánchez. El jugador más destacado del país desde la década de los 70s hasta los años 90s. Rompiendo récords como cinco pichichis en España de los años 85 al 90. Además de jugar tres mundiales en tres décadas diferentes. En cada uno de ellos Tuvo una participación qué rayos de lo discreto a lo malo, pasando por cosas increíbles. Por qué al inicio de la situación en 1978. Tuvo una participación discreta jugando contra Alemania donde intentó una chilena en aquel partido que México perdería por 6 a 0. Luego en 1986. Siendo la máxima estrella de la selección nacional llegó para anotar el primer tanto a Bélgica. pero de ahí desapareció fallando un penalty frente a Paraguay y posteriormente acalambrándose frente a Alemania., para que después en el mundial del 94, fuera titular ante Noruega en el partido que perdió México. Después se quedara en la banca en ese partido contra Bulgaria. Todos lo recuerdan por una discusión famosa entre Mejía barón y Hugo Sánchez. Donde se decidió no meterlo. Lo que podemos definir como el jugador que jugó por amor al fútbol sin pensar solamente en la camiseta o en su beneficio personal es Héctor Adomaitis. Que en el caso de Cruz Azul se observaba como un jugador que solamente jugaba por amor al fútbol lo hacía de una forma pulcra y elegante. y cuya determinación hacía que la afición se sintiera, identificada con un jugador que sí quería el equipo. Así podemos plantear una diferencia de un jugador que solo Busca dinero a través del fútbol. Y otro que lo juega por amor al propio fútbol y a las camisetas.